El paso de las «Cupecitas del 40» por el Autódromo Oscar Mauricio Franco de Azul dejó diferentes protagonistas y, entre ellos, volvió a destacarse la presencia de un histórico como Carlos “Mono” Alberti. A pesar de un fin de semana complicado en lo deportivo, el piloto volvió a demostrar que las ganas y la pasión por el TC del 40 siguen intactas.
“Contento porque juntamos 12 Cupecitas”, comenzó señalando el piloto de Necochea al analizar el paso de la categoría por Azul. Sin embargo, en lo personal, el fin de semana estuvo lejos de ser el esperado.
La falta de actividad del viernes y las condiciones climáticas del sábado complicaron la adaptación al circuito. Ya en las finales, la suerte tampoco acompañó al experimentado piloto. En la primera competencia, un golpe desde atrás lo dejó fuera de carrera, mientras que en la segunda había logrado avanzar hasta ubicarse en el séptimo lugar antes de terminar nuevamente fuera de pista tras un incidente con otro competidor.
“Son cosas de las carreras”, resumió el “Mono”, con la tranquilidad que caracteriza a alguien que lleva muchísimos años dentro del automovilismo.
Un Chevrolet que responde
Más allá de los resultados, Alberti destacó el funcionamiento de su Chevrolet y valoró el rendimiento general del conjunto.
“Está andando bien el auto, anda bien el motor, anda muy bien”, explicó. A su vez, reconoció que existen diferencias con los chasis de punta y que todavía hay trabajo por hacer, especialmente teniendo en cuenta las características del trazado azuleño y el comportamiento de los neumáticos actuales.
Durante la última final aparecieron además algunos inconvenientes en el tren de suspensión. Lejos de bajar los brazos, el objetivo ya está puesto en continuar trabajando para llegar de la mejor manera a la próxima competencia.
La pasión sigue intacta
Si hay algo que define la trayectoria de Carlos Alberti es su vigencia. El campeón 1986 sigue poniéndose el casco y disfrutando de la competencia, y cuando le preguntamos qué es lo que todavía lo impulsa a seguir corriendo, su respuesta fue contundente:
“Tengo la misma adrenalina cuando voy a arrancar, cuando voy a largar, que cuando tenía 28 años. Así que mientras sienta eso, voy a correr”.
El paso del tiempo no logró apagar esa sensación que aparece cada vez que se enciende el motor y llega el momento de largar.
“Somos los corredores los que tenemos que levantarla”
Con la experiencia de tantos años dentro de la categoría, Alberti también dejó su mirada sobre el presente del TC del 40 y la actualidad del parque automotor.
Si bien reconoció que actualmente el número de autos no es el ideal, también puso el foco en quienes forman parte de la categoría y en la responsabilidad colectiva para recuperar protagonismo.
“Hay un montón de autos, lo que pasa es que está en nosotros que la levantemos, porque somos los corredores los que no estamos aportando para levantarla”, sostuvo.
En Azul, el “Mono” volvió a disfrutar de aquello que lo acompaña desde hace décadas: la adrenalina de un fin de semana, y la posibilidad de seguir haciendo lo que más le gusta. Y mientras esa sensación siga presente, el “mono” seguirá estando en la pista.
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